Jacobo, el albatros especial de Gabriele Heiser

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Por: Valentina Portaluppi

Cuando yo tenía unos seis o siete años vi a una de mis tías llorar en la cocina de la casa. Estaba triste porque le acababan de informar que mi primo tenía Síndrome de Down. Yo nunca había oído hablar de aquel síndrome y ella tuvo que explicármelo. Lo que entendí era que él aprendería un poco más lento que los demás. No me pareció gran cosa.

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Después de unos años comencé a oír a varios adultos hablar de “los niños Down” como si fuera algo malo, como si no fueran igual de humanos que el resto de los mortales. Me habría gustado poder decir algo más que “ellos también son normales” porque fue un argumento que no tuvo impacto, que no se entendió. Lo que quería decir es que mi primo y otros niños con Síndrome de Down son igual de valiosos.

Hoy pienso que habría gustado que toda esa gente leyera ‘Jacobo no es un pobre diablo’ porque este libro trata de aprender a aceptar y valorizar a las personas diferentes. Esta obra, de Gabriele Heiser, nos presenta a Jacobo, un simpático albatros que no puede volar, ni bucear como los demás. Los ancianos de la isla,  lo quieren botar de ella porque creen que un albatros que no vuela no puede ser un auténtico albatros. Así mismo, hay personas que creen que los niños especiales o con discapacidades son ciudadanos de segunda categoría y eso no es así.

No podemos ni queremos soportar en esta isla un albatros contrahecho y que canta.

En el libro, a Jacobo le ordenan que debe aprender a volar y bucear en un año o se tendrá que ir de la isla. Por suerte para él, tiene muchos amigos dispuestos a ayudarle con la tarea. Su comunidad lo quiere aunque los ancianos estén demasiado ocupados manteniendo valores arcaicos, propios del desconocimiento. Él es diferente y tiene otras cualidades que lo vuelven muy valioso. Después de todo ¡Jacobo no es un pobre diablo!

No nos importa si alguna vez tenemos que traer un pez o una serpiente de mar pequeña para Jacobo. (…) Todos nosotros queremos a Jacobo.

 Me habría gustado también cantarles a todo pulmón una de las canciones de Enrique y Ana que se llama ‘Garabatos’, pero no me la sabía. Allí el personaje de Garabatos, el pez que no sabe bucear es marginado por su entorno hasta que encuentra con ocho patos, que representan a la gente más tolerante.

¿Qué podemos esperar de una sociedad que te excluye cuando eres distinto? Una vez hubo un escritor llamado Hans Christian Andersen que nos regaló otro relato sobre este tema, pero en él el personaje rechazado no tenía una discapacidad o una dificultad, solo era feo. Y en su cuento criticaba el valor que se le daba a la belleza física, aunque al final su Patito feo se volvía el cisne más hermoso y resolvía su problema.

El Patito feo y Garabatos superan sus dificultades, uno con el tiempo y el otro con comprensión y ayuda.  Jacobo, el albatros especial de Gabriele Heiser  no puede evitar ser como es, no puede cambiar como ha nacido. Él adquiere algunas de las destrezas que tienen otros albatros, pero su logro más importante no es lo que logra o no hacer, sino que modifica la cosmovisión de los que habitan su entorno.

Mi tía lloraba en la cocina de la casa…Su llanto no era muy audible. Al principio pensé que estaba dormida, ya era de noche, pero ella lloraba. Creo que en el fondo sabía que mi primo tendría muchos retos a los que enfrentarse, pero sobre todo porque sabía que la sociedad y sus prejuicios le darían problemas que no necesitaba.

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